Heroes postmodernos (II)

20.06.2021 14:08

HÉROE POSTMODERNO (Para vacuna, la que tengo entre las piernas).

Después de muchos, muchos, muchos años de aficionado a la pornografía, he visto, literalmente, de todo. Internet es un agujero negro de depravación y cualquier fetiche, por raro, disparatado o cochino que sea, encuentra su lugar. Yo, que públicamente diré que soy un hombre de gustos muy normales, buceo en páginas web de pornografía en streaming buscando vídeos de lo más normales; es decir, enanos albinos hermafroditas penetrando analmente a abuelas negras con los pezones anillados. Cosas así. El caso es que, con tantos años de almanaque marrano a mis espaldas, he tenido el placer de conocer el freakismo más absoluto dentro de este mundo.

Y ojo, no digo freak en el mal sentido, como por ejemplo el turbio Torbe, sino a peña que huye del clásico concepto del tío mazado con polla gorda. En el caso que nos ocupa, polla tiene, y mucha, pero lo que hay detrás de ese gran miembro es un chavalillo delgado con cara de panoli. Érase, en definitiva, un actor porno a un rabo pegado, llamado Jordi, pero oriundo de Ciudad Real. No en vano, se hace llamar Jordi El Niño Polla. Especializado en follar con maduras ya sea haciéndose pasar por doctor, por amigo del hijo de la madre cachonda, por adolescente aturdido, por tímido virgen o por pardillo random que oculta tener más polla que brazo, se ha currado una exitosa carrera. Y me parto con él. Es un tío que ha sabido explotar su condición y que nos enseña su periplo profesional a través de una serie llamada “Mi dura vida” en YouTube. Y que, como os imaginaréis, es carne de meme.

Hace unos años, en un viaje norteamericano que realizó durante varios meses patrocinado por la productora Brazzers, consistente en recorrer ese país de Este a Oeste ofreciendo su gran atributo a toda madura que se terciase, hizo un sketch fabuloso en el que se hacía pasar por doctor para darle amor a una enfermera de busto generoso. Veni, vidi, vici, llegó, penetró y eyaculó sobre el rostro de Brooklyn Blue. Una escena pornográfica más, al cabo, con un guion pésimo que recrea una situación absurda, pero que dejó el terreno abonado para que una pandemia rescatara esas imágenes.

El seguimiento de la pandemia de COVID-19, por sus especiales características y por la época histórica que le ha tocado en suerte, ha encontrado en las redes sociales e Internet, en general, su principal medio de información; con todo lo bueno y lo malo que ello representa. Las fake news eran y continúan siendo cosa habitual y tienes que estar muy atento para que no te la den con queso, como se suele decir. Y los trolls -¡Ay, mis queridos trolls!-, han hecho su trabajo; y cómo:

Para empezar con el periplo troll de nuestro polludo heroe, nos retrotraemos a los peores momentos de la pandemia de COVID-19. Denominado falsamente como Pedro, Jordi El Niño Polla se coló con su disfraz de médico cachondo en un memorial efectuado en la Catedral de Lima, Perú, dedicado a las víctimas del COVID-19Algún desaprensivo introdujo esta fotografía como si nuestro querido Jordi hubiera fallecido combatiendo la pandemia cuando, en realidad, seguía follando como si no hubiera un mañana con hermosas chicas; eso sí, con mascarilla y previo PCR. Me diréis, a ver, colársela a un eclesiástico peruano quizás no es lo más difícil del mundo, y en ello os tengo que dar la razón. Así que va, le doy un 6, nos echamos las risas de rigor y corremos un tupido velo. Pero ahí no acaba la cosa.

No sé para vosotros, pero para mí, si hay algo más repugnante que una mosca verde posada sobre tu comida o ver a un perro comiéndose su propio excremento, es ver a un político utilizando la corrección política y la falsa empatía para ganarse el cariño del populacho. Y por eso, cuando meten la pasta hasta el fondo, no puedo sino alegrarme; y si, además, participa en ello Jordi El Niño Polla en ello, muchísimo mejor. En este particular caso, trolls mediante, corrió por las redes esta imagen:

Como os imaginaréis, toda la generación boomer, a excepción de los aficionados a la pornografía -que no son pocos, cabe señalar-, cayó en la trampa y compartió esa imagen por todas sus redes sociales, para regocijo y jolgorio de gente como yo, que veía a su madre o abuela con una fotografía de Jordi El Niño Polla en el WhattsApp; pero se supone que un político tiene sus asesores, sus herramientas para combatir la desinformación o, maldita sea, más capacidad para esquivar estos memes. Craso error. Una diputada del PP de Asturias, Reyes Fernández, trasladó el pésame a todos los familiares de “Alberto Sánchez” en una comparecencia pública en la Junta General del Principado. Maravilloso. Esta vez sí, os doy un puto 9.

Un héroe sin capa, sin lugar a dudas. ¿Os dejáis vacunar por él?

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