Historias de España: De casta le viene al vasco (581)

24.08.2015 22:12

El País Vasco es uno de los lugares más maravillosos de España. Entiendo que esta simple frase, totalmente inocua desde mi punto de vista, puede provocar la irritación de mucha gente, pero el hecho cierto es que este territorio forma parte de España en la actualidad y así ha sido históricamente desde la anexión del Reino de Navarra a la Corona de Castilla en 1515; como también es un hecho cierto su carácter nacional, su lengua propia, sus costumbres antediluvianas y su voluntad de autogobierno. Pero el complemento circunstancial no debe hacerlos olvidar el adjetivo principal de la frase: que es un lugar maravilloso. Y eso es algo que, de manera previa, quiero poner de manifiesto, ya que siempre que he viajado a esta espectacular región he quedado absolutamente prendado de paisaje y paisanaje. La tensión política que ha existido, existe y existirá entre España y el País vasco no debe hacernos olvidar que se trata de un puro artificio político, y que las personas, la cultura y el territorio es lo verdaderamente importante.

Este año deseaba volver al País Vasco en vacaciones para conocer la única capital vasca que todavía no he visitado: Vitoria. He estado varias veces tanto en Bilbao como en San Sebastián, así como en Astigarraga, Zarautz, Barakaldo o Basauri, pero sólo he pasado por Álava de camino a Pamplona, y Vitoria es una ciudad que ardo en deseos de conocer. Por desgracia, mi falta de recursos económicos ha impedido que fuera a ver a mis padres a Asturias, y he tenido que pasar mis dos semanas de vacaciones en Barcelona sin hacer mi ruta norteña. En cualquier caso, eso no me ha impedido buscar información, leer historia, revisar documentos y conocer la ciudad para futuras incursiones turísticas. No te me escapas, Vitoria.

Una de las cuestiones que más me llamó la atención tras haber leído un artículo sobre historia de la ciudad de Vitoria fue su creación. Enlazando los dos párrafos precedentes, pude comprobar que Victoria es una de las mejores pruebas de la tensión política entre España y el País Vasco. Puede que muchos hijos de la LOGSE no tengáis más datos sobre la referida tensión que las actuaciones de la banda terrorista E.T.A. o algún dato aislado sobre Sabino Arana como creador del nacionalismo vasco moderno, pero la cosa viene de antiguo. De muy antiguo. En definitiva, pocos pueblos en la historia de la Humanidad han sido tan combativos y rebeldes como el pueblo vasco. Y su lengua, ajena a la influencia del latín, el godo y el árabe, es muy reveladora de que ni siquiera el Imperio Romano, la Hispania visigoda o el reino musulmán de Al-Andalus fue capaz de asimilarlos tras haber barrido al resto de la Península Ibérica.

Para evitar este total desconocimiento, en el presente artículo de Historias de España regresaremos a la España visigoda y conoceremos que de casta le viene a los vascos con la posible fundación de la ciudad de Vitoria hace casi 1.500 años.

“De casta le viene al vasco”

Corría el año 572 de nuestra era. El Rey Leovigildo había accedido al trono de Toledo tras la muerte de su hermano Liuva I. A diferencia de los cinco reyes godos anteriores, Liuva I no fue asesinado por orden de su hermano, sino que murió por causas naturales en la ciudad de Narbona; un hecho poco usual para los iracundos godos, que cambiaban de Rey a golpe de espada. Su reinado estuvo marcado por la expansión territorial, la práctica expulsión de los bizantinos de sus posesiones en el Sur de la Península, la anexión del Reino Suevo y la rebelión de su hijo Hermenegildo; así como la consolidación del Reino de Toledo mediante la creación de una moneda propia y la promulgación del código legislativo Codex Revisus, que al fin permitió los matrimonios mixtos entre romanos y godos. Y es que su reinado tampoco fue ajeno al siempre latente conflicto religioso entre católicos y arrianos. En definitiva, sólo tuvo un año de paz, pero su actuación fue esencial para la consolidación del poder godo en Hispania.

Uno de los pueblos celtíberos más belicosos y contrarios a la dominación visigoda, junto con los cántabros y astures, fueron los vascones. Desde la caída del Imperio Romano, que nunca los había podido conquistar del todo, recuperaron su ansiada independencia y combatieron como gato panza arriba todo intento de conquista visigoda. Pero todo eso iba a cambiar con Leovigildo.

Con intención de debilitar al máximo al Reino Suevo antes de precipitar su total derrota y la anexión de sus territorios al Reino de Toledo, Leovigildo, tras haber combatido contra los bizantinos en el Sur y haber recuperado la cuenca del Guadalquivir, se dirigió al Norte de la Península para acabar con los cántabros. Sometida la ciudad de Amaya, capital de los cántabros, en el año 574, los vascones quedaron confinados entre los visigodos y los francos. Pintaban vasco… esto, bastos.

Dicen que no hay mejor defensa que un buen ataque. Y los vascones, a principios del año 581, aprovecharon un momento de debilidad del Reino de Toledo para iniciar una serie de saqueos y tratar de recuperar territorio perdido anteriormente, pues el díscolo hijo del Rey, Hermenegildo, se había convertido al catolicismo y había iniciado una rebelión contra su padre desde la ciudad de Sevilla con el apoyo de los bizantinos. 

En poco tiempo, las huestes de Hermenegildo fueron aplastadas por el Rey y, tras sitiar la ciudad de Sevilla, el mismo Hermenegildo fue capturado en la cercana villa de San Juan de Aznalfarache. Posteriormente, fue recluido en la ciudad de Tarragona, donde sería torturado y asesinado; lo cual propició su canonización como San Hermenegildo. En realidad, su conversión al catolicismo fue una burda excusa para iniciar una revuelta contra su padre, puesto que su hermano Recaredo, pocos años después, no sólo se convertiría a esta religión, sino que la haría oficial en todo el Reino. Fue un asunto puramente político… pero en aquella época estaban necesitados de mártires, y la conversión y muerte de hijo de un Rey godo por su conversión al catolicismo era una perita en dulce que la Curia romana no iba a dejar escapar.

En cualquier caso, el Rey Leovigildo era un hombre audaz, y no tuvo mayor problema en afrontar dos ataques simultáneos, aunque estos provinieran de dos puntos cardinales opuestos. Controlado el frente del Sur, y con Hermenegildo en plena retirada, el Rey organizó una partida militar y se dirigió al Norte para acabar con los vascones a mediados del año 581. La campaña vascona tuvo como resultado una rápida y aplastante victoria goda en el llano de la actual provincia de Álava. 

Cuentan las crónicas que cerca del lugar donde tuvo lugar la batalla, el propio Rey Leovigildo fundó la ciudad de Victoriacum en el año 581 con el objeto de controlar a los revoltosos vascones. Como puede apreciarse a simple vista, la etimología del nombre de la ciudad es muy reveladora de la importancia de este acontecimiento, pues el uso de la palabra latina “victoria” quedaría siempre vinculado al triunfo de Leovigildo sobre la práctica totalidad de la Península Ibérica.

La pregunta parece responderse sola, pero creo que igualmente os la estaréis haciendo: ¿Es Victoriacum la actual Vitoria-Gasteiz? Pues no está confirmado de manera rotunda por los historiadores. Parece ser que por ubicación, etimología y restos arqueológicos, hay muchas posibilidades de que así sea, pero la invasión árabe destruyó por completo Vitoriacum y la continuidad de esta ciudad con la actual Vitoria es un hecho que todavía no ha sido completamente verificado.

Así que, cuando Sancho IV de Navarra fundó la ciudad de Nova Victoria en el año 1181 en la zona de Gasteiz, no puede determinarse si se trata de una fundación o de una refundación. En este caso, curiosamente, su fundación, o refundación, no tenía por objeto controlar a los vascones desde el Sur, sino frenar a los castellanos desde el Norte; lo cual no deja de tener cierta ironía. Un freno que no sería muy eficaz, dicho sea de paso, pues en el año 1200, tras ocho meses de asedio, Nova Victoria pasó a depender de la Corona de Castilla. 

Desde luego, no puede decirse que España no tenga una historia violenta. Invasiones griegas, cartaginesas, romanas, visigodas y árabes; la reconquista de la Península, con la constante tensión entre reinos cristianos; la expansión territorial por América, con las habituales pugnas por el poder naval con Inglaterra; la invasión francesa y la resistencia nada menos que contra Napoleón; la independencia de las colonias americanas; las intestinas guerras carlistas; y, ya en pleno siglo XX, una de las guerras civiles más sangrientas que se conoce. Y Vitoria, Nova Victoria o Victoriacum, es un ejemplo paradigmático de esta violenta historia española en la que los vascos han sido actores de primer orden. Ya sea combatiendo contra sí mismos, luchando por su independencia o guerreando por España, el pueblo vasco siempre ha sido muy aguerrido y nunca le han dolido prendas en alzarse en armas en defensa de sus intereses.

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