Videoclips legendarios: Rammstein - Mein Herz Brennt

16.06.2017 19:08

Bendita oscuridad. En estos tiempos de color de rosa, de sonrisas, de falsa felicidad, de postureo, de fotos de pies en la playa, mojitos y declaraciones de amor no aptas para diabéticos, agradezco como agua de mayo cada atisbo de oscuridad que encuentro. Y no, no me refiero al terror de cartón piedra que nos venden desde las habituales atalayas cinematográficas: películas de sustos, de desmembramientos hechos por CGI o picos sonoros que provocan sencillamente sobresaltos o, en el mejor de los casos, asco. Nada de eso. Si bien es cierto que la música mantiene cierto nivel de oscuridad gracias al EBM y al hardcore industrial, incluso en esos ambientes encontramos turistas haciendo fotografías y rayos de comercialidad que atraviesan la cota de malla de las tinieblas como flechas y abrasan los ojos luciferinos de los verdaderos acólitos. La estupidez todo lo invade, al cabo, en esta era que nos ha tocado vivir.

Yo no soy persona fácilmente impresionable. Cuando has vivido un concierto de Hocico en directo o te has zambullido en el perturbador pozo del grupo Mayhem para hacer un artículo sobre el suicidio y asesinato de dos de sus miembros; cuando has escuchado EBM demoníaco o has sentido verdadera desesperación con películas como Begotten; cuando has vivido el horror más espantoso en tus propias carnes, pocas cosas son capaces de hacerte reconocer de nuevo la verdadera oscuridad. Pero ocurre. Cuando menos te lo esperas, un engendro del averno emerge de las sombras y se acerca a ti, poco a poco, tomándose su tiempo, clavándote sus ojos de depredador como cuchillas al rojo, paralizándote. Y continúa acercándose, sin freno, sin parangón, atravesando la pantalla del ordenador, sobrepasando el plano bimensional que lo aprisiona, huyendo del videoclip al que pertenece para arrancarte el corazón.

Su creación nos remonta al cercano año 2016. Y a Alemania, en concreto. Mi conocimiento sobre esta criatura y el pequeño mundo que la envuelve no dista más allá de dos semanas, pero su origen es anterior; y no mucho, lo cual resulta sorprendente, habida cuenta de lo expuesto dos párrafos atrás. Aunque, tratándose de Rammstein, todo es posible. Sólo ellos son capaces de entrar en mi selecto grupo de los videoclips legendarios en pleno año 2017.

Rammstein - Mein Herz Brennt

Qué puedo decir de esta banda de metal industrial alemana que no se desprenda ya de su propia discografía. De la potente y profunda voz de Till Lindemann, de sus apocalípticas letras, de la constante controversia que despiertan tanto en la propia Alemania como fuera de ella y, así mismo, de sus siempre siniestros e insolentes videoclips. Llevan desde 1994 golpeando con fuerza el mundo de la música y nada de lo que pueda explicar puede hacer justicia a su ya legendaria leyenda.

Sirva de ejemplo, para que os hagáis una idea de lo rompedor que es Rammstein en el acomplejado Occidente actual, de su contumaz incorrección política y del hecho de que les importe un verdadero bledo lo que puedan pensar de ellos, el videoclip de la versión que hicieron del Stripped de Depeche Mode: Utilizaron imágenes de los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 de la cineasta Leni Riefenstahl. Fueron tildados de nacionalsocialistas para arriba, como imaginaréis, aunque ése nunca fue su propósito, ni debería, a estas alturas, censurarse a una de las mejores cineastas mujeres de la historia como Leni Riefenstahl, pese a su vinculación con el nazismo. De hecho, sus detractores también señalan el peculiar uso que hace Till Lindemann de la letra “r” en sus canciones, que pronuncia de un modo muy marcado y poco habitual en el alemán actual, como un síntoma de su filonazismo, pues Adolf Hitler también hacía uso de esta peculiar pronunciación de la letra “r”. Todo ello no provoca más que estupefacción en el grupo, pues ellos siempre se han considerado, cito textualmente, patriotas de izquierda. Sacad vuestras propias conclusiones.

El caso es que, a mediados del año 2016, salió al mercado una canción que me tiene obsesionado: Mein Herz Brennt. Mi corazón arde, en castellano. La letra evoca un mundo de pesadilla, terrorífico, nocturno, que todos, cuando éramos niños, hemos temido. El monstruo de debajo de la cama. El visitante de dormitorio. Un duende maligno. Unos ojos inyectados en sangre que nos miran con deseo, no carnal, sino cárnico. Una pesadilla de la que no podemos escapar. Y el videoclip, de un modo absolutamente prodigioso, nos transporta a esta pesadilla ancestral, la recrea, nos la muestra: nos devuelve a los terrores nocturnos de la niñez. Los oscuros acordes de los contrabajos que envuelven el estribillo no ponen sino una banda sonora perfecta para esta pesadilla. Nos podemos imaginar chillando, llorando, corriendo. Podemos advertir el olor acre del miedo. El sudor frío que recorre nuestra espalda.

Desde luego, se trata de un videoclip bastante surrealista, por utilizar un término suave, así que lo mejor que podéis hacer es dejar de leerme y verlo. A oscuras, con la música a todo volumen y en una gran pantalla. Dejaos llevar por la laguna Estigia y tocad sin miedo a Caronte. O al homúnculo que, junto con el engendro que tanto terror me causó, os hará caer en lo más profundo de vuestra oscuridad personal.

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